El volantín
Este es
uno de los juegos más atractivo para los niños y adultos,
la mayoría de nosotros en alguna oportunidad lo hemos tenido
en nuestras manos.
El barrilete, lo inventó el general chino llamado Han-Sin unos
doscientos años antes de Cristo. El juego de la cometa se conoció
en Europa en el siglo XVII.
En cuanto al juego del volantín entre nosotros, dice, don Benjamín
Vicuña Mackenna "que más que entretenimiento, era
una pasión popular, una especie de palenque público,
que tenía por teatro el cielo y los tejados, por combatientes
a todos los caballeros, niños y rotos, la sociedad entera de
Santiago, pues ni los clérigos por poltrones, ni las señoritas
por tímidas, desdeñaban correr a la rondana en los momentos
solemnes de la comisión, ni tomar parte en la febril chañadura.
El volantín tenía también artífices especiales,
y en los últimos años el que mejor los trabajaba diz
que era el chimbero Lillo y el conocido sangrador Barrera. La gran
dificultad de este arte aéreo era pegar el arco y después
la proporción de los tirantes y la cola. Por esto, cuando un
volantín agarraba a una bola de cola y tirantes. La bola era
perdida".
En otros tiempos se habló de "grandes comisiones"
y los fulanos apostaban gruesas cantidades. En las competencias se
usaba el hilo curado y las estrellas, las cometas tenían garfios,
con vidrio molido, o algún otro ingrediente para cortar el
hilo.
Famosos eran los "chupetes", volantines sin cola. En escala
menor estaban la "ñecla", "la cucurucha",
el "chonchón" y la "cambucha" que eran
o siguen siendo los hijos pobres del volantín.
A través del tiempo el interés por los volantines ha
disminuido, en relación con los cientos de cultores que tenia
en el pasado. Pero aun así logra mantener su especial y tradicional
encanto.
El volantín es la versión chilena del cometa y tiene
una larga historia. Según Oreste Plath "en la historia
de la civilización occidental se da el nombre de Archytas de
Tavento como inventor del juego del cometa". Este filósofo
y matemático vivió entre los años 460 al 365
antes de Cristo.
Sus primeras apariciones en Chile fueron a fines del siglo XVII durante
la colonia, cuando jóvenes sacerdotes misioneros, principalmente
monjes benedictinos, competían entre ellos como con otras congregaciones.
Era esa la época en que reinaban los famosos "pavos",
llamados también "jotes", que alcanzaban dimensiones
de cuatro a cinco metros por lado y que necesariamente debían
ser sujetados por varios hombres. Se afirma que don Ambrosio O'Higgins
fue un cultor destacado de este juego, lo que indiscutiblemente ayudó
a ampliar su difusión.
Posteriormente dadas las reyertas que producían en su ejecución,
fueron dictados mandos que normaron el juego. Tal es el caso del bando
dictado por el gobernador don Luis Muñoz de Guzmán,
en 1796, que ordenaba que no se podían encumbrar volantines
"dentro de la traza general de la ciudad", pudiendo hacer,
sin embargo, en cañadas y orillas del río donde la espaciosidad
permite el libre uso, sin el menor riesgo de esta diversión.
Se dice que en los predios de la cañada alta, lo que hoy es
provincia, se le veía a menudo encumbrando volantines y los
presidentes, desde Manuel Bulnes a José Manuel Balmaceda participaron
inaugurando los concursos de los volantines.
Existe una gran variedad de volantines, de todas formas y colores.
Los hay en forma de circulo, como figura humana, estrellas, peras,
figuras de aves o de animales, etc. Todos ellos corresponden a los
llamados volantines algunos de los cuales son pequeñas obras
de arte, llegando incluso sus autores a montar exposiciones en donde
lucen sus creaciones más elaboradas.
Además de estas formas existen otras más populares,
como la ñecla cuyas dimensiones son muy menores a las del volantín
común. También está la cambucha, que es confeccionada
con cualquier papel, incluso de diario, dándole forma de cucurucho.
Esta no lleva armazón de madera, pero si los tirantes y una
cola.
El volantín se hace con papel de seda muy delgado, de colores
variados y hermosos. Los volantineros más entendidos señalan
que el papel nacional es un poco más grueso y, por lo tanto,
más resistente, aunque el importado, por ser más delgado,
remonta mejor con el viento, por poco que éste sea.